Lima, entre páginas pintadas de gris

Coordenadas: 12°2′36″ S 77°1′42″O

El avión comenzó a descender, por la ventana se veían las montañas de los Andes conquistando las nubes. Ya más cerca de la línea de aterrizaje, a pocas millas de la costa, la imagen como de revista National Geographic: casi veinte barcos cargueros anclados uno cerca del otro.  Las embarcaciones adornaban el azul verdoso del mar con sus colores rojo, amarillo y violeta. En la orilla, a una distancia considerable, se veían edificios de dos y tres pisos pintados en tonos rosado, anaranjado y verde; como los brillantes aretes que engalanan el rostro de una adolescente.

Para nuestras vacaciones navideñas, planificamos un viaje de catorce días a Perú. Estábamos ansiosos por llegar, no solo por la visita obligatoria a Machu Picchu, sino para adentrarnos en el mapa literario de Lima y Mario Vargas Llosa. Deseábamos recorrer las calles del barrio Miraflores y recrear en la mente La ciudad y los perros.

Casa de la Literatura Peruana, por supuesto. Foto: Pamy Rojas

Casa de la Literatura Peruana, por supuesto. Foto: Pamy Rojas

Miraflores y Vargas Llosa

De camino a nuestro hospedaje, el Hotel Casa Andina en Miraflores, el chofer nos comentó, tan seguro de lo que decía: "en Lima no llueve... por eso los techos son planos". Nos preguntamos qué pasó en Puerto Rico… La verdad es que la lógica de los techos planos en nuestro país tropical ha sido siempre una utopía, por eso el eterno problema de filtraciones. Pero, los peruanos obviamente conocen una mejor fórmula de construcción.

A pesar de que no llueve en Lima, el cielo es totalmente gris, como si se acercara una tormenta.  La última vez que las nubes mojaron el suelo limeño fue para la década de los setenta, desde entonces, ni tan siquiera se ha escapado una llovizna o garúa, como dirían allí.  Al mirar hacia arriba todo es opaco, el contraste con el despliegue de colores que inundaba la vista desde el avión era evidente. El exceso de matices de gris del cielo y la ausencia de una gama de verdes en los alrededores evocaban un poco de tristeza en el ambiente.  Quizás se debía a que como estamos tan acostumbrados al astro luminoso en nuestra Isla, la falta de esa luz nos  ‘apagó’ temporeramente.

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La Tiendecita Blanca está ubicada en la calle Larco 111. Foto por Pamy Rojas

La Tiendecita Blanca

Llegamos al hotel y acomodamos las maletas. Luego salimos curiosos a explorar el barrio Miraflores. Llegamos hasta el Óvalo de Miraflores y allí encontramos La Tiendecita Blanca; donde cobró vida la obra Travesuras de la niña mala. Además de su famoso té, en este restaurante probamos los pastelillos de receta europea, entre otros muchos platos del menú de desayuno, almuerzo y cena.

Cruzamos el Parque Central Miraflores para seguir nuestra búsqueda de la ruta literaria. En el también llamado Parque Kennedy se encuentra el Paseo de los Pintores. Allí, artistas locales y artesanos presentan sus obras para la venta. Las carretillas de emparedados y de postres se estacionan en cada esquina. Los olores dulces y a pan recién horneado inundan el aire de este espacio.  Los personajes de ficción de Vargas Llosa también pasearon por este espacio en muchas de sus obras.

El Sol se escondía apocado ante el cielo gris. Foto: Pamy Rojas

El Sol se escondía apocado ante el cielo gris. Foto: Pamy Rojas

Parque Salazar

Caminamos y caminamos hasta llegar al Parque Salazar.  La alucinante vista desde los malecones al Océano Pacífico nos hizo entender por qué Vargas Llosa escogió este sitio para que sus personajes se enamoraran. Ya la tarde se asomaba prudente sobre el mar y el Sol se escondía apocado ante el cielo gris. Parecía como si estuviéramos observando la magistral vista a través de un lente borroso, lo que añadía al encanto. La belleza del paisaje se impregnaba de nostalgia. Nuestro recorrido literario llegó hasta aquí, sin embargo, el gobierno de Lima desarrolló una ruta literaria (Literatour) que detalla los lugares más importantes donde se enmarcan las obras de Vargas Llosa. Nosotros nos movimos hacia un ambiente más mercantil en Larcomar, y por supuesto, buscamos una librería.

El centro comercial Larcomar está localizado en la avenida José Larco. Foto por Pamy Rojas

El centro comercial Larcomar está localizado en la avenida José Larco. Foto por Pamy Rojas

Larcomar, de cara al Pacífico

Este centro comercial al aire libre está enclavado sobre una gigantesca roca que descansa sobre las olas del mar. Larcomar tiene varios pisos e infinidad de tiendas. Fuimos directamente a cenar a Mango's. Ya estábamos al tanto de las sabrosuras de la gastronomía peruana, así que era necesario catar todo lo que nos pusieran sobre la mesa. La comida estaba exquisita, pudimos comprobar la razón del premio a Perú como Mejor Destino Gastronómico del Mundo en el World Travel Awards.

Como éramos un grupo grande tuvimos la oportunidad de ordenar platos diferentes y probar de todos. Como aperitivo: anticuchos (corazón de vaca), yucas a la huancaína, brochetas de trucha con queso parmesano y alcaparras, además de unas brochetas de prosciutto con queso azul y espinaca. Entre los platos principales: ceviche y ensalada de setas, sopa se pescado, fajitas de pollo con guacamole y lomo saltado. El pisco sour nunca faltó sobre nuestra mesa.

Antes de regresar al hotel era necesario llegar hasta la librería para buscar la obra de José María Arguedas: Mitos, leyendas y cuentos del Perú. Misión cumplida. Tras caminar media hora desde Casa Andina hasta Larcomar, para regresar hacia el hotel decidimos tomar un taxi. 

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La inspiración adorna los muros del parque. Foto: Javier Vélez

Un parque de poetas y unas ruinas truncas

Habíamos separado una excursión por la ciudad, por eso, al otro día temprano estábamos listos para el recorrido. Nuestra primera parada fue El Parque del Amor; que está en pleno malecón de Miraflores. El estilo del parque está influenciado por las obras de Gaudi y resalta el monumento al beso construido por el artista peruano Víctor Delfín. En los muros del parque se pueden apreciar frases de conocidos poetas de Perú:

Tú estás por encima del infinito mar, de Augusto Tamayo Vargas

Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido, de Carlos A. Salaverry

Mi sueño es una isla perdida, de Alberto Vega

Las pirámides son sólidas, truncas y escalonadas. Foto: Javier Vélez

Las pirámides son sólidas, truncas y escalonadas. Foto: Javier Vélez

La Huaca Pucllana

Luego de una visita repleta de romanticismo y poesía al Parque del Amor, nos dirigimos al templo La Huaca Pucllana. Huaca significa centro ceremonial o lugar sagrado. Las pirámides se construyeron para estar cerca al cielo… a los dioses. Estas edificaciones son sólidas, truncas y escalonadas; no son cementerios, ni huecas por dentro. Se hicieron en adobe porque no llueve (este dato se menciona con frecuencia) y cada ladrillo se hizo a mano.

El Palacio de Gobierno de Lima. Foto: Pamy Rojas

El Palacio de Gobierno de Lima. Foto: Pamy Rojas

Chanfainga

Continuamos nuestra excursión a la Plaza de Armas o Plaza Mayor que está ubicada en centro histórico de la ciudad capital y rodeada del Palacio Gubernamental, la Catedral de Lima, la Municipalidad y el Club de la Unión.

La Catedral es de estilo barroco y clásico. Por dentro tiene bóvedas clásicas. Esta edificación se reconstruyó en madera y estuco por los terremotos. A pesar de ser en madera no se pudre, porque no llueve (nuevamente el dato recurrente).  La Catedral es austera, no cuenta con mucho oro ni plata, como otras. Los peruanos le llaman ‘chanfainga’ porque tiene diferentes estilos (‘chanfainga’ en Perú es un plato que tiene de todo).

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La Catedral de Lima. Foto por Pamy Rojas

Pachamama, la Madre Tierra

El escultor Pedro Nogueras fue quien talló el coro en el altar de la Catedral. Son 53 esculturas que representan mártires y santos. En los extremos de las sillas de madera, localizadas a ambos lados del altar, resalta la escultura de una mujer embarazada desnuda: Pachamama, la Madre Tierra. El sincretismo era muy común en la época colonial cuando se mezclaban los elementos de la religión católica con la de los incas.

En las diferentes bóvedas, ubicadas en los extremos de la antigua construcción, se presentan varios santos: San Martín de Porres, el primer santo peruano; Santa Rosa de Lima, de descendencia puertorriqueña; y Santo Toribio de Mogrovejo, español adoptado por Perú.  En la Catedral también hay una capilla adornada de coloridos mosaicos. En este lugar se descubrió una caja de plomo con el cráneo de Gonzalo Pizarro. A este conquistador español lo decapitaron, porque según la creencia, a quien matan de esta forma nunca tiene paz.  El esqueleto de Pizarro está en una tumba localizada en la capilla, bajo un león ‘dormido’, no ‘muerto’.

Las sillas de madera adornadas por Pachamama. Foto: Javier Vélez

Las sillas de madera adornadas por Pachamama. Foto: Javier Vélez

María, José, Luis o Carmen

Al regresar de la excursión por la ciudad, cenamos en el restaurante Haití, cerca del parque Kennedy. El lugar es centro de reunión para muchos residentes de Miraflores.  Desde la barra escuchábamos las historias de lo que le pasó a María, a José, a Luis o a Carmen.  Fue interesante observar en una ciudad tan lejana a la nuestra, la similitud de las situaciones cotidianas.

Visitar Lima fue una experiencia para enriquecer el paladar y abonar al intelecto; un lugar con riqueza literaria, sin lluvia y ausente de filtraciones en los techos.  Al otro día tomábamos un avión hacia Juliaca, para ir a Puno y descubrir las islas flotantes de los uros.  

(Este artículo es el primero de la serie de historias de Perú.) 


Prácticas de turismo consciente:

1. Aprender sobre el arte, historia y cultura del país.

2. Apoyar la economía patrocinando las hospederías y restaurantes locales.

3. Disfrutar de los lugares históricos sin dejar basura.