Nativo Americanos en Kanaab

Coordenadas: 37°2′8″N 112°31′52″O

Planificamos ver a los indios Nativo Americanos, pero nunca imaginamos lo mucho que los niños iban a disfrutar. Deseábamos unos días fuera de lo común, ya ellos habían experimentado el reino mágico muchas veces. En busca de unas vacaciones diferentes, nos adentramos al apartado pueblito de Kanaab, en Utah.

Queríamos que los niños se expusieran a otras culturas, en este caso que llegaran a compartir y conocer a los indios Nativos Americanos del oeste medio de los Estados Unidos. Llegamos al Indian Village de Kanaab y nos sorprendimos con el recibimiento. Esperábamos encontrar con algún descendiente de una tribu de nativo americanos, pero en su lugar nos recibió, muy efusivamente Kathy, una mujer rubia, alta y robusta. La dueña de esta singular hospedería, con la emoción a flor de piel, nos llevó a ver las facilidades.

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Disfrutamos de múltiples actividades relacionadas a la cultura de los Nativo Americanos. Foto: Fernando J. Rojas

Tipis y amuletos

Primeramente Kathy nos mostró el área común bajo un ranchón de madera. En la rústica cocina era que se preparaba y servían los alimentos  en comunidad. Una mesa de comer enorme con bancos de tablas estaba acomodada cerca de la cocina sobre el piso de piedras. También había en el ranchón un área de estar con amplios cojines en el piso y al lado un armario repleto de juegos de mesa y ropa de indígenas para niños.

Luego nos llevaron a nuestra “habitación”. Cuando los chicos entraron al tipi no pudieron ocultar la euforia.  Los colchones colocados en el piso estaban forrados con mantas auténticas de la tribu de los indios Navajo.  Los nenes cuchicheaban y se decían secretos, mirando con curiosidad el Dream Catcher que estaba colgado de uno de los postes de madera. A su pregunta sobre el significado del mismo, Kathy les explicó que los indios Nativo Americanos creen que este amuleto “quema” las pesadillas al salir los primeros rayos del Sol y agarra los sueños apacibles.

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Por las noches se podía escuchar a los coyotes aullando en la lejanía. Foto: Pamy Rojas

Encuentro con una tarántula

Nuestro primer encuentro con la naturaleza se dio esa misma noche. Nos dispusimos a asearnos en los baños comunes del lugar cuando, antes de entrar a la única edificación de cemento de la villa, uno de los nenes se topó con una tarántula. Los adultos, sobretodo las mujeres, tratamos de mantener la compostura para no asustar a los menores; que más que atemorizados, estaban fascinados. Kathy nos explicó que, para nuestra sorpresa, las tarántulas son inofensivas. Como si no fuera suficiente la experiencia, también nos comentó que por las noches podríamos escuchar a los coyotes. Y ni hablar de su recomendación de que nos quedáramos inmóviles si nos encontrábamos a alguna culebra… Los ojos de los nenes se les iban a salir, no del susto, sino de la emoción. Nuestra aventura ecológica estaba por comenzar.

El área común donde se servían las comidas. Foto: Fernando Rojas

El área común donde se servían las comidas. Foto: Fernando Rojas

Arcos y flechas

Además de encontrarse con varios especímenes de la naturaleza, como la tarántula, los niños disfrutaron de variadas y divertidas actividades. Los Nativo Americanos que iban a la hospedería les enseñaron a tirar con arco y flecha, también con honda. Tratar de clavar un hacha en el tronco de madera fue su actividad favorita, hasta que no lo lograron varias veces, no estuvieron tranquilos.

Los chicos tuvieron la oportunidad de compartir con otros niños de su edad que se estaban hospedando también en el lugar. Por las noches jugaban ajedrez, hacían manualidades o se vestían como indios.

En la oscuridad de la noche, Leo, uno de los Nativo Americanos con quien compartimos, aprovechaba para reunirnos a todos y contarnos leyendas e historias de sus ancestros. Por las noches también venían otros familiares de Leo a enseñarnos los bailes típicos. Además de conocer la cultura de este grupo indígena, pudimos relacionarnos a los otros huéspedes que viajaron desde Inglaterra y Suiza.

Con las hondas practicamos nuestra puntería. Foto: Fernando J. Rojas

Con las hondas practicamos nuestra puntería. Foto: Fernando J. Rojas

Ceremonia de la rueda medicinal

Como parte de otras actividades que ofrece la hospedería pudimos participar de un rito indígena.  El ritual llamado Medicine Wheel es una ceremonia de sanación que se llevó a cabo al amanecer. El sol todavía despuntaba tímido por el este. Nos llevaron a una loma donde había una rueda en el piso formada por varias piedras. En el interior, más piedras dividían el círculo en cuatro partes que apuntaban a los diferentes puntos cardinales. Leo nos condujo a reunirnos alrededor de la rueda para comenzar. El ritual dio inicio con el sonido del tambor, los participantes debíamos darle una vuelta completa al círculo y luego sentarnos.

Una vez estábamos todos sentados, Leo, quien en este caso hacía de “médico”, comenzó dando gracias al Universo. Después pasaron de persona a persona una rama de salvia encendida para entrar en un estado meditativo. Ya el sol subía poco a poco y se comenzaba a sentir un calor árido. Sin embargo, cuando Kathy comenzó a tocar la flauta, fue como si se le diera permiso a la brisa para soplar. En el estado de meditación debíamos “soltar” toda enfermedad, dolor o persona que se pretendiera perdonar. La brisa parecía que estaba sincronizada con la flauta, al aumentar o disminuir según los acordes musicales. Fue un momento muy espiritual.

En este viaje aprendimos sobre la cultura de los Nativo Americanos. Foto: Fernando Rojas

En este viaje aprendimos sobre la cultura de los Nativo Americanos. Foto: Fernando Rojas

Jefe indígena

Luego de meditar, Leo habló sobre los regalos de la naturaleza. Escucharlo expresarse sobre la Tierra, y su veneración hacia esta, es digno de admirar. Nos parecía estar escuchando al jefe indígena de Seattle defendiendo las tierras que los blancos querían comprar en 1855. Los indios Nativo Americanos de Kanaab consideran a la naturaleza su Madre y la aman de la misma manera.

Para nosotros fue un privilegio poder compartir tan de cerca y conocer el mundo de los Nativo Americanos. Debíamos seguir nuestro rumbo al Gran Cañón, pero los chicos no se querían ir. La verdad es que la tristeza se apoderó de todos al momento de la despedida porque hicimos buenos amigos. Sin embargo, vivimos momentos inolvidables, tanto en nuestra recién estrenada relación de amistad con los Nativo Americanos, como en la experiencia espiritual con nuestra Madre Tierra.


Prácticas de turismo consciente:

1. Conocer y respetar otras culturas.

2. Respetar y adentrarse a la Madre Naturaleza.

3. Participar de rituales de otras creencias y demostrar respeto.

4. Promover la economía en hospedajes locales. 


Hospedería:

Utah Trail Resort