Por la ruta mágica del sur

Coordenadas:
Puno - 15°50′36″ S 70°01′25″O
Cuzco - 13°31′30″ S 71°58′20″O

RUTA:

Puno - Pucará - La Raya - Sicuani - Raqchi - Andahuaylillas – Cuzco

Dejamos atrás las islas de los uros y Taquile para adentrarnos a la cordillera central de Perú. Fue un viaje de fértiles momentos, diez horas recorriendo cautivadores y pintorescos poblados desde Puno hasta Cusco. La comodidad de las guaguas y la sabiduría de nuestro guía Manuel, hicieron del trayecto uno muy placentero.

El paisaje se asemejaba a una colcha de retazos. Foto: Javier Vélez Arocho

El paisaje se asemejaba a una colcha de retazos. Foto: Javier Vélez Arocho

Pucará

La primera parada fue en la localidad de Pucará al norte de Juliaca. Este pueblo de ceramistas de 2,000 habitantes, conserva el nombre de la primera civilización de esta zona de Perú.  Allí visitamos el Museo Lítico donde hay restos arqueológicos de esta cultura pre inca.  Notamos que sobre los techos de las edificaciones colocan dos toros de cerámica que, según las creencias del pueblo, favorecen la protección del lugar. 

Los toros de cerámica son comunes en este lugar. Foto: Javier Vélez Arocho

Los toros de cerámica son comunes en este lugar. Foto: Javier Vélez Arocho

Por su cara bonita

Cuando salimos del museo escuchamos música cerca de la iglesia Santa Isabel XVIII. Al acercarnos, nos percatamos que se estaba celebrando una boda. En la entrada del templo músicos tocando platillos, tambores y trompetas festejaban a los recién casados.  Frente a la iglesia, en la plaza del pueblo, los artesanos hicieron un variado despliegue de sus piezas, desde pinturas hasta gorros de lana.  Grandes vendedores, que por medio de sus destrezas de mercadeo nos persuadían para que le compráramos alguna artesanía. –Para usted, por su cara bonita, solo veinte soles –decía uno.  Luego de escucharlo repetir la misma frase, aumentando el grado de belleza, ¿quién se podía negar? 

Los artesanos vendían en la plaza gorros de lana, pinturas y cerámica. Foto: Pamy Rojas

Los artesanos vendían en la plaza gorros de lana, pinturas y cerámica. Foto: Pamy Rojas

La Raya

La Raya, el límite vial entre Puno y Cusco, fue la segunda parada. Este es el punto más alto del viaje, a cuatro mil trescientos treinta y cinco metros sobre el nivel del mar.  Desde esta altitud se pueden apreciar la nieve en las cordilleras. Manuel, nuestro guía, nos comentó que las personas que viven en estas alturas cultivan una vez al año cereales andinos como la quinoa y la kiwicha; también papas y legumbres.  Además,  se dedican a la ganadería.  Desde 1969 cada ganadero es dueño de su propia tierra gracias a los esfuerzos gubernamentales para promover esta actividad en el lugar.  El modo de vida de esta población es totalmente simple con un paisaje alucinante.  Las casas son sumamente rústicas con paredes de ladrillo y techos de paja.  En los hogares hay chimeneas, porque la temperatura puede bajar a quince grados bajo cero.  Para la calefacción, los peruanos que viven en esta zona, utilizan la posta del camélido; el excremento lo secan y lo usan como leña.  Es común ver en los terrenos de las viviendas camélidos suramericanos, alpacas y llamas, ya que son animales que se pueden domesticar.

A pesar de la cercanía a las nubes se podía apreciar el tope de la montaña cubierto de nieve. Foto: Pamy Rojas

A pesar de la cercanía a las nubes se podía apreciar el tope de la montaña cubierto de nieve. Foto: Pamy Rojas

Sicuani

Para almorzar nos detuvimos en el restaurante La Pascana en Sicuani. En estos remotos valles andinos, de la provincia de Canchis, el paisaje se pinta de un deslumbrante verde.  El edificio de dos pisos reposa sobre un llano fresco donde las montañas lo abrazan, cruza un río y descansan alpacas.  El almuerzo era un buffet que incluía, entre muchas otras alternativas: sopa de quinoa, arroz blanco, pepinillo, palta (aguacate), remolacha, espagueti con vegetales, papas con queso, papas fritas salteadas con vegetales y carne de alpaca.  Sí, carne de alpaca… Cuando viajo acostumbro probar todos los platos que sirven en cada lugar, a pesar de que evito comer carne. No obstante, luego de ver las alpacas pastando tan dóciles, justo al lado del restaurante, ni tan siquiera consideré esa opción en mi plato.  

El restaurante La Pascana en el distrito de Sicuani. Foto: Javier Vélez Arocho

El restaurante La Pascana en el distrito de Sicuani. Foto: Javier Vélez Arocho

Raqchi

Luego de almorzar continuamos nuestro trayecto, esta vez la parada era en Raqchi, en el distrito de San Pedro. En este complejo arqueológico se construyó, en la época incaica, un gran templo dedicado al dios Wiracocha.  Las ruinas de veintidós estructuras en piedra volcánica y adobe una vez sostuvieron un enorme techo de paja.  También se notan los restos de los almacenes circulares que se utilizaban para guardar los alimentos de las ceremonias como: quinoa, papa y maíz.  Los colonizadores españoles destruyeron este tesoro inca, sin embargo, el pueblo peruanos está en proceso de reconstruir el valioso santuario. 

Raqchi es un importante asentamiento Inca al sur del Perú. Foto: Javier Vélez Arocho

Raqchi es un importante asentamiento Inca al sur del Perú. Foto: Javier Vélez Arocho

Coloridas figuras

En la pequeña villa de Raqchi viven solo cien familias, la mayoría, grandes ceramistas y tejedoras que se reúnen en la plaza donde venden sus artesanías a los turistas.  Algunos artesanos nos permitían, por solo varios soles, tomarle un retrato mientras trabajaban.  Así que, no solamente contribuimos con su economía comprando artesanías, sino que también logramos negociar varias fotos.  Esto fue un detalle que notamos a través de todo nuestro viaje por Perú, muchos nativos han logrado efectivamente sacarle provecho económico a su imagen.  En algunos lugares no teníamos que pedirle permiso para tomarle fotos, ellos ofrecían su atractiva y colorida figura a cambio de soles. 

Una artesana de Raqchi quien gustosamente posó para nuestro lente. Foto: Javier Vélez Arocho

Una artesana de Raqchi quien gustosamente posó para nuestro lente. Foto: Javier Vélez Arocho

Andahuaylillas 

Nuestra última parada, Andahuaylillas, uno de doce distritos de la provincia de Quispicanchi.  En este lugar se encuentra la pequeña iglesia de San Pedro construida en el siglo XVII.  A este templo le llaman "la capilla Sixtina de América", ya que muestra en su interior una lujosa decoración con pinturas murales y altares barrocos.  Como parte de los adornos, el piso de la entrada al templo y todos sus escalones, tenían varios círculos trabajados en cemento al relieve simulando sogas. Como muchos de los pueblo que visitamos de arquitectura colonial, frente a la iglesia también está la plaza.  Antiguas casonas pintadas de blanco rodean la plaza de este llamativo lugar.  

Luego del viaje cultural por la ruta del sur de Perú, nuestra próxima parada, Cusco.

(Este es el quinto artículo de la serie de historias de Perú.)


Prácticas de turismo consciente:

1. Promover la economía local promocionando a los artesanos y restaurantes.

2. Aprender sobre la historia y cultura de los diferentes puntos de la ruta.

3. Disfrutar de cada uno de los espacio sin dañarlo.


Lugares de interés:

Pucará

Museo Lityc

Iglesia Santa Isabel XVIII

La Raya

Punto más alto del viaje (4,335 msnm)

Raqchi

Complejo Arqueológico Wiracocha

Andahuaylillas

Iglesia San Pedro


Restaurante:

Pascana, Sucuani


Guía de excursión:

Turismo Mer