Inmersión en el Amazonas

Coordenadas: 12°36′00″S 69°11′00″O 

Cuando era apenas un adolescente, cayó en mis manos un volumen de la revista National Geographic, fue un regalo que atesoré por muchos años. En uno de los artículos se presentaba a un grupo de científicos que llevaron a cabo una de las primeras expediciones modernas al Amazonas peruano. Las imágenes capturadas por estos exploradores se grabaron en mi mente y nació en mi interior ese deseo de llegar hasta esos rincones en algún momento de la vida…

Los parajes en el Amazonas son alucinantes. Foto: Alejandro Rodríguez Rojas

Los parajes en el Amazonas son alucinantes. Foto: Alejandro Rodríguez Rojas

Cámaras Leica

Más de treinta años más tarde, la idea de ver de cerca aquellos árboles, animales, ríos y aves, que capturaron los viajeros de la revista en sus cámaras Leica, se convirtió en realidad. El turismo de naturaleza ha alzado vuelo y el desarrollo de los llamados eco lodges ha proliferado de forma increíble. Esta actividad es considerada uno de los pilares de la economía en países donde sus recursos naturales son extensos y diversos. Aunque se ha avanzado mucho tecnológicamente, el viajar a estos parajes del mundo sigue siendo un reto y requiere una buena planificación.

Una mariposa llegó hasta la canoa. Foto: Alejandro Rodríguez Rojas

Una mariposa llegó hasta la canoa. Foto: Alejandro Rodríguez Rojas

Desde Cusco a Puerto Maldonado

Nuestra travesía fue organizada de modo que estuviéramos tres días en una de las reservas del Amazonas peruano, cuya distancia no requería monumentales esfuerzos de transportación. Aun así, nuestra aventura a este lugar requirió varias horas, tanto en avión, en canoa, como a pie, para que pudiéramos llegar a nuestro destino.

Nuestro transporte hacia el Amazonas. Foto: Javier Vélez Arocho

Nuestro transporte hacia el Amazonas. Foto: Javier Vélez Arocho

Lluvia de bosque

El viaje comenzó en Cusco desde donde tomamos un avión comercial de LAN Perú. En poco más de una hora llegamos a Puerto Maldonado. El cambio de clima fue tan impactante como la vegetación que rodeaba el aeropuerto. Cuando el transporte tocó tierra, la lluvia típica del bosque más extenso del mundo nos dio la bienvenida, al igual que la exuberante cubierta forestal de la zona. El clima frío y seco de Cusco quedó atrás y la humedad de la selva llenó el aire y nuestros pulmones… se sintió rico y necesario.

Nuestros guías de la transportación nos llevaron hasta el edificio de la compañía para las instrucciones de rigor y los detalles de la travesía. 

Pensamos que podíamos calzar las botas que usualmente llevamos a los trabajos de campo.   Foto: Alejandro Rodríguez Rojas

Pensamos que podíamos calzar las botas que usualmente llevamos a los trabajos de campo. Foto: Alejandro Rodríguez Rojas

Sus botas no sirven...

Tan pronto nos acomodamos nos explicaron que un grupo de muchachos se encargarían de llevar nuestras pertenencias y que nosotros solo lleváramos lo necesario en nuestras mochilas. Los guías nos aclararon que el trayecto para llegar al eco lodge todavía requería un viaje en bote y luego caminar unos cuatro kilómetros en la selva. La mejor parte fue cuando nos dijo: 

–Sus botas no sirven para donde vamos, le recomendamos que usen estas botas de goma porque el camino es difícil y cubierto de fango. 

En ese momento recordé que en el artículo de National Geographic decía que los exploradores tuvieron que remendar sus botas por lo difícil del camino. Me pregunté que nos depararía ese lugar, que ahora me llamaba aún más la atención, luego de las declaraciones de los exploradores.

Desde nuestra frágil embarcación de madera vimos un caimán negro. Foto: Alejandro Rodríguez Rojas

Desde nuestra frágil embarcación de madera vimos un caimán negro. Foto: Alejandro Rodríguez Rojas

Madre de Dios

Partimos entonces hasta el río Madre de Dios; que es uno de los tributarios del majestuoso río Amazonas. Aquel inmenso brazo líquido transportaba pacientemente billones de galones de agua, aún bajo el persistente aguacero que haría crecer cualquier río en nuestra isla caribeña. Al acercarnos a la orilla, nuestro guía señaló la larga canoa con techo de madera, cortinas plásticas y motor; que sería nuestro transporte por unos once kilómetros aguas arriba. Aun cuando me asomaron dudas sobre la seguridad de la embarcación, nos proveyeron flotadores. También nos dieron comida (chaufa y jugo) antes de comenzar la travesía por aquella inmensidad de río. En el bote llevaban recipientes con combustible y además nos acompañaban varios miembros de una familia; me pregunté a donde irían… La canoa salió de la orilla rumbo al oeste camino al Sandoval Eco Lodge, nuestro alojamiento por tres días.

Cerca del próximo puerto, cesó un poco el aguacero. Cuando la enorme canoa atracó en el muelle, entendí el por qué de las botas. La familia que nos acompañó en el viaje eran la esposa y los hijos del guardián del bosque; que viven en esa parte de la reserva. Los tanques de gasolina eran para las plantas eléctricas de la hospedería.

Las hormigas son podadoras naturales de las hojas.  Foto: Javier Vélez Arocho

Las hormigas son podadoras naturales de las hojas.  Foto: Javier Vélez Arocho

Hormigas cortadoras de hojas

Por cientos de metros pudimos observar miles de hormigas cortadoras de hojas llevando en sus mandíbulas los pedazos de vegetal que servirán para alimentar a las crías. Los árboles ya visitados por estas hormigas tenían un aspecto único causado por la poda de estos jardineros naturales.

Según avanzábamos por el sinuoso camino, un bulto en lo alto de una especie de yagrumo nos llamó la atención. Al mirar con detenimiento nos dimos cuenta que no era otra cosa que un perezoso. Impávido a nuestra presencia, seguía con su sosegada vida anclado a su rama. Luego de vencer el fango, llegamos a un muelle de madera donde nos esperaba otra canoa. Esta vez, debido a restricciones del gobierno peruano para lograr la conservación del área, la embarcación no tenía motor. Una vez salimos del angosto canal, el bote de remos se adentró en las aguas del lago Sandoval. Ya avanzada nuestra travesía notamos una silueta que nos seguía de cerca… en cuestión de minutos se acercó a nosotros un caimán negro que debería medir casi unos tres metros de largo. El guía nos aseguró que aunque guarda poca distancia de las embarcaciones, no es considerado como peligroso. Su apreciación no me tranquilizó mucho… pero seguimos remando hasta nuestro campamento.

Una tarantúla en una bromelia. Foto: Javier Vélez Arocho 

Una tarantúla en una bromelia. Foto: Javier Vélez Arocho 

Tarántulas, escorpiones y arañas

Al llegar a Sandoval Eco Lodge nos dieron las instrucciones necesarias para evitar un encuentro indeseado con algunos de los habitantes del área. Algunas medidas de seguridad eran colocar las botas boca abajo por la noche y revisarlas por la mañana para asegurarse que no entró ninguna araña o escorpión. Por la noche también debíamos amarrar el mosquitero, que colgaba del techo, con el colchón para evitar el contacto con los insectos. También nos explicaron los detalles del uso de la luz y el agua caliente, que dependen de un generador que se enciende solo dos veces al día.

Nos hospedamos en Sandoval Eco Lodge. Foto: Javier Vélez Arocho

Nos hospedamos en Sandoval Eco Lodge. Foto: Javier Vélez Arocho

Riqueza biológica

Una vez nos acomodamos en nuestra habitación, tomamos un rato para conocer la vida del lugar y los alrededores. Inmediatamente me percaté de lo sobrecogedora que es la riqueza biológica del Amazonas. En la misma entrada al recibidor del salón principal había una colmena de abejas sin aguijón. El verde de los enormes palmares en las orillas del lago era impactante. Allí aprendí que ese cuerpo de agua no era otra cosa que el cauce del río Madre de Dios que se cerró formando este espectacular recurso natural lleno de vida.

La rana posó para nuestro lente. Foto: Alejandro Rodríguez Rojas

La rana posó para nuestro lente. Foto: Alejandro Rodríguez Rojas

Caminata en el bosque

La caminata con nuestro guía, un joven biólogo muy educado y conocedor de los recursos de la zona, fue muy amena. Nuestros alrededores eran literalmente un zoológico natural sin verjas o paredes de protección. Mientras caminábamos observamos en el tronco de árbol unas enormes hormigas bala; fue un poderoso recordatorio de donde estábamos. La picadura de este insecto, de más de una pulgada de longitud, es similar a tener un cigarrillo pegado a la piel por veinticuatro horas. Luego vimos una hormiga mucho más pequeña y de aspecto inofensivo. El guía nos comentó que la picada de diez de estos insectos puede causar fiebre, por eso nos recomendó no tocar los árboles.

En nuestras caminatas por el bosque pudimos ver varios monos ardilla. Foto: Javier Vélez Arocho

En nuestras caminatas por el bosque pudimos ver varios monos ardilla. Foto: Javier Vélez Arocho

¡Estamos en el Amazonas!

Esa noche, después de cenar pesca local y jugo de frutas, nos fuimos a descansar.  Recordamos guardar las botas en los cuartos boca abajo y verificar las camas antes de acostarnos; las tarántulas son muy comunes en esta parte del mundo. Antes de que apagaran el generador pude tomar fotos de los insectos que se acercaron a las luces. Una de las maravillas que pude observar fue un lagartijo de unas seis pulgadas de longitud. No pensé que crecieran tanto, pero de nuevo, estamos en el Amazonas. Los sonidos de la selva nos arrullaron toda la noche.

Nuestro guía sacando cícadas (insecto) del nido. Foto: Javier Vélez Arocho

Nuestro guía sacando cícadas (insecto) del nido. Foto: Javier Vélez Arocho

Arañas Goliat y ranas arbóreas

Los próximos dos días fueron únicos, pues tuvimos la oportunidad de hacer una caminata nocturna, un viaje en una canoa doble y una última caminata al otro lado del lago. Durante el recorrido pude apreciar una de varias arañas Goliat cuyo tamaño puede alcanzar las nueve pulgadas de diámetro. También los conos de barro que forman las cícadas durante su época de reproducción y esa noche logramos fotografiar hermosas ranas arbóreas. La naturaleza nos regaló dos días de cielos claros que nos permitieron ver las estrellas como nunca antes; fue espectacular. En nuestro último día fuimos de excursión en busca de anacondas, pero resultaron ser escurridizas. Durante esa travesía pudimos observar enormes árboles de nuez de Brasil y ficus de cientos de pies de altura. También tuve la oportunidad de ver varios mamíferos, como los monos araña, monos ardilla, el agutí, el escurridizo ocelote y una familia de nutrias de río, que tiene como residencia el lago. Las aves y su colorido era alucinante. La extravagante hoatzin con rastros de intenso naranja, los guacamayos de plumas azules y bandadas de cotorras verdes en la distancia. Nadie nos preparó para la belleza de la mariposa Morphos, que además de ser enorme, tiene un azul metálico deslumbrante.

En la caminata nocturna observamos alevillas nocturnas. Foto: Javier Vélez Arocho

En la caminata nocturna observamos alevillas nocturnas. Foto: Javier Vélez Arocho

Sueño hecho realidad

De regreso me sentí que había cumplido uno de mis sueños de juventud al leer el artículo de National Geographic. Me sentí esperanzado viendo como un esfuerzo gubernamental y ciudadano maneja de forma efectiva las actividades humanas, permitiendo que este entorno natural se mantenga saludable. A pesar de que a miles de kilómetros de allí, el bosque desaparece a una velocidad vertiginosa.

Este viaje a Madre de Dios sirvió muchos propósitos en mi vida como esposo, padre, dueño de una empresa ambiental y como ser humano. La conservación del medioambiente tiene grandes retos que no pueden ser atendidos por otros sino por nosotros mismos. Mi experiencia en el Amazonas peruano fue única y para toda mi vida; por ello tengo una mejor apreciación de Latinoamérica y del entorno natural. En mi lista de sueños… este se cumplió.

Compartir con mi hijo mayor esta experiencia fue inolvidable. 

Compartir con mi hijo mayor esta experiencia fue inolvidable. 

Prácticas de turismo consciente:

1. Demostrar respeto hacia la naturaleza y todo ser viviente.

2. Reconocer la grandeza y valor ecológico del bosque Amazonas.

3. Conectar con la energía del ambiente.

4. Promover la economía promocionando las hospederías locales.


Hospedería:

Sandoval Eco-Lodge