PERÚ

La riqueza sabia de Perú

La riqueza sabia de Perú

Fue un despertar. Todo comenzó en el vuelo que tomamos de Lima hacia el aeropuerto de Juliaca; hay que volar a Juliaca para luego ir en autobús hasta Puno. Éramos muy pocos turistas en el avión, la mayoría de los pasajeros eran nativos.  Al entrar, observé a una diminuta anciana sentada en las primeras butacas.  La humildad que emanaba de sus arrugas y la dulzura que afloraba por las pupilas me conmovió enormemente. 

Lima, entre páginas pintadas de gris

Lima, entre páginas pintadas de gris

El avión comenzó a descender, por la ventana se veían las montañas de los Andes conquistando las nubes. Ya más cerca de la línea de aterrizaje, a pocas millas de la costa, la imagen como de revista National Geographic: casi veinte barcos cargueros anclados uno cerca del otro.  Las embarcaciones adornaban el azul verdoso del mar con sus colores rojo, amarillo y violeta. En la orilla, a una distancia considerable, se veían edificios de dos y tres pisos pintados en tonos rosado, anaranjado y verde; como los brillantes aretes que engalanan el rostro de una adolescente.