A mi hijo en su cumpleaños

Mi amado Alejandro:

A pesar de que fue hoy que llegaste a la mayoría de edad (según los estándares sociales), desde hace mucho tiempo  demostraste que eres un gran hombre.

Cuando desbordas toda esa caballerosidad que te caracteriza, no solo con tus amigas, sino con las mujeres que te rodean, eres todo un hombre. Me enorgullece inmensamente el respeto que demuestras hacia todas nosotras. Me llena de satisfacción y me tranquiliza que no exista un rastro de machismo en tu personalidad. Eres un hombre extremadamente sensible y cariñoso. La dulzura con la que tratas a tus primas y el amor que le profesas a tus abuelos son parte de todas esas cualidades que te convierten en una persona sumamente especial. Tu iniciativa para ayudar en la casa y en el trabajo te hacen, desde ya, un hombre responsable y una persona muy considerada. La perseverancia que has demostrado en tus años de estudios abonan a la admiración que siento por ti.  Las decisiones trascendentales que has tomado, y la forma en que ya resuelves las situaciones que se te presentan en tu caminar, aportan a esa madurez temprana.  Los buenos días, buen provecho o buenas noches, entre tantos otros buenos modales constantes, te colocan entre los jóvenes bien educados de tu generación. Eres un gran hombre cuando demuestras tanta humildad al reconocer tu errores y hacer los indecible por enmendarlos.  Tu sonrisa mi amado, es única y tan jovial. El amor que emana de tu mirada regala tanta paz... Mi orgullo es infinito. Eres sencillamente un ser humano espectacular.

Mi amado Alejandro hoy cumples 21 años y pronto te irás. Extrañaré cada mañana y cada noche el brazo que apoyas sobre mi hombro para besarme en la mejilla. Tus detalles diarios, como mensajes de texto para preguntarme si quiero un chai, compartir un chiste o para dejarme saber dónde estás y cuándo vienes. Las carcajadas que compartimos cuando nos sentamos todos juntos a cenar. Tu mera presencia diaria que me hace tan feliz y el saber que todavía estás a mi lado; pero más que nada añoraré ese espacio de amor con el que llenas nuestro hogar... Bien lo dijo Saramago: "un hijo es tan solo un préstamo..."

Gracias amor por ser ese gran maestro que inauguró mi maternidad.  Gracias porque contigo aprendí a ser fuerte y a ser mejor persona para darte un mejor ejemplo, pero más que nada, gracias por la gran lección de amor incondicional.

Pronto abrazarás tu independencia y escribirás tu propia vida... Me quedaré con la satisfacción de todos estos años que me regalaste y guardaré entre las líneas de mis incontables diarios todos esos PRIMEROS momentos: aquella sonrisa, el diente pegado a la página, una palabra: "mama", la prueba del recorte, aquel paso firme y luego caer para levantarte de nuevo... Y tantos... Tantos años de amor sin reparos...

Gracias por enseñarme un mundo y regalarme el privilegio de ser tu madre.  ¡Te amo mi vida!

¡Feliz cumpleaños!

Mama