Jayuya, un pueblo que vive

Coordenadas: 18°13′07″N 66°35′30″O

En nuestra visita al pueblo de Jayuya, nos maravillamos al ver cómo el casco urbano está sumamente vivo y gran parte de los edificios están muy bien cuidados. Con la construcción de los grandes centros comerciales y de mega urbanizaciones, los cascos urbanos de muchos pueblos de la Isla se han visto abandonados. Sin embargo, el pueblo de Jayuya es otra cosa. Hay muchísimos negocios funcionando, la plaza y sus alrededores están sumamente limpios, muchos de los edificios están muy bien mantenidos, además de que se ve una gran cantidad de gente en las calles.  

Museo de historia y arqueología el Cemí. Foto :Pamy Rojas

Museo de historia y arqueología el Cemí. Foto :Pamy Rojas

Herencia indígena

A Jayuya le llaman la capital indígena por la infinidad de hallazgos de esta cultura que se han encontrado en el área. Este municipio de la Cordillera Central de Puerto Rico se caracteriza por sus monumentos indígenas: La Piedra Escrita, la Piedra Tibes, la Tumba del Indio y el Mural Indígena. Además, en el museo, El Cemí, se exhiben piezas arqueológicas de esta cultura. Por otro lado, el nombre del pueblo proviene del Cacique Hayuya que dominaba esta región.

La herencia de este pueblo también integra a las familias corsas, los caballos andaluces, los tomates y las revueltas nacionalistas. Jayuya es cuna de la Revolución Nacionalista del 30 de octubre de 1950. Por eso, a través del pueblo, se ven letreros de la Ruta Blanca Canales Torresola, que son los seis puntos más relevantes de este suceso.

La iglesia de Jayuya, como en la mayoría de los pueblos de la isla, está ubicada frente a la Plaza. Foto: Pamy Rojas

La iglesia de Jayuya, como en la mayoría de los pueblos de la isla, está ubicada frente a la Plaza. Foto: Pamy Rojas

El casco urbano

En nuestro recorrido por el casco urbano visitamos la iglesia con espléndidos vitrales, por donde se cuela la luz del sol, traspasando el cristal con innumerables colores. Decenas de árboles rodean la Plaza, arropando con su sombra a quienes se sientan debajo a descansar. De la Plaza caminamos hasta el busto del Indio Hayuya, que fue el primer monumento erguido en Puerto Rico para honrar a un indígena.

Este símbolo indígena representa el sol. Foto: Javier Vélez Arocho

Este símbolo indígena representa el sol. Foto: Javier Vélez Arocho

La placita de antigüedades

Cuando salimos del casco urbano nos encontramos con una pequeña y pintoresca placita del mercado. El Total de Enrique, una diminuta versión de una plaza del mercado, además de tener deseables frutas y espléndidos vegetales, tenía tantos objetos añejos, que podía pasar fácilmente por un museo. Nos remontamos al pasado al ver quinqués de queroseno, latas de cerveza Schaeffer, radios y relojes antiguos, planchas que trabajaban con carbón, cántaros de leche en metal, teléfonos de disco, maquinillas Olivetti y hasta una caja registradora de latón.

Frutas, vegetales y viandas en El Total de Enrique. Foto: Pamy Rojas

Frutas, vegetales y viandas en El Total de Enrique. Foto: Pamy Rojas

Caña de azúcar

Don Enrique, el robusto campesino septuagenario, muy amablemente nos invitó a probar la caña de azúcar. Con su bien afilado machete, limpió los tallos de la caña para que pudiéramos chuparla. El jugo de la caña es deliciosamente dulce, saborear nuevamente la caña fue como una regresión. Recordamos cuando nuestro abuelo nos llevaba por el campo, en la parte de atrás de su guagua pick up, y nos cortaba del cañaveral pedazos de caña para que nos entretuviéramos un rato sacándole todo el dulce.

El Total de Enrique tiene infinidad de antigüedades. Foto: Pamy Rojas

El Total de Enrique tiene infinidad de antigüedades. Foto: Pamy Rojas

Que me sepa a café… café

Luego de que nos endulzamos el paladar con la caña de azúcar, decidimos visitar una hacienda cafetalera. La cita a la Hacienda San Pedro era obligatoria. Deseábamos que nuestros hijos aprendieran del proceso de hacer café y ver el museo que allí han habilitado. La historia de La Hacienda San Pedro comenzó, cuando a finales del siglo XIX, llegó a la isla el joven español Emeterio Atienza. Luego de trabajar como mayordomo y capataz en varias haciendas cafetaleras, en 1930, el también maestro de agricultura, compró una finca en el barrio Coabey de Jayuya. Luego de cuatro generaciones, La Hacienda San Pedro es liderada actualmente por Roberto Atienza.

El café de la Hacienda San Pedro es artesanal. Foto: Pamy Rojas

El café de la Hacienda San Pedro es artesanal. Foto: Pamy Rojas

Café artesanal

El café de este lugar es artesanal ya que se cultiva, se recoge y se elabora a mano. El método de secar el café es el mismo que se usaba hace más de un siglo en la finca, con bombos antiguos y extrema vigilancia. Cuando el café está listo, hace un sonido distintivo, que solo los oídos afinados de los expertos puede descifrar.

La Hacienda San Pedro tiene un local para degustar su producto, que por supuesto probamos. Además, en la parte de arriba del lugar está el Museo del Café donde vimos pilones rústicos, molinillos y otros objetos antiguos que se usaban en las haciendas cafetaleras.

El café de la Hacienda San Pedro es artesanal. Foto: Pamy Rojas

El café de la Hacienda San Pedro es artesanal. Foto: Pamy Rojas

Por el camino de la Revuelta

Una vez nos educamos en el proceso del café, salimos hacia la Casa Canales. Allí vimos el portón por donde pasaron los nacionalistas el día de la Revolución del 30 de octubre de 1950 y la bandera de Puerto Rico ondeando sola. La Casa Canales es el primer punto de la Ruta Blanca Canales Torresola. Después de allí, continuamos nuestro recorrido por el resto de la ruta:

La Casa Canales es actualmente un museo de historia y un centro de investigaciones históricas. Foto: Pamy Rojas

La Casa Canales es actualmente un museo de historia y un centro de investigaciones históricas. Foto: Pamy Rojas

PUNTOS DE LA RUTA NACIONALISTA

1.    Primera estación: Casa Canales - museo donde se conservan objetos que pertenecieron a la familia Canales y a quienes participaron de la revuelta nacionalista.

2.    Segunda estación: ceiba centenaria – se cree que desde este punto se vigilaban a los organizadores de la revolución.

3.    Tercera estación: mosaico El muro de la revolución – recrea escenas de la revuelta.

4.    Cuarta estación: antiguo hotel Riverside – desde donde Blanca Canales declaró, izando la bandera, la república de Puerto Rico por casi 48 horas.

5.    Quinta estación: antiguo cuartel de la policía - donde estallaron los disparos que mataron al líder nacionalista Carlos Irizarry y a un policía. El cuartel fue quemado por los revolucionarios.

6.    Sexta estación: correo – al igual que el cuartel, el correo fue quemado.

El muro de la revolución. Foto: Pamy Rojas

El muro de la revolución. Foto: Pamy Rojas

Vivo

Si bien es cierto que los negocios del casco urbano de Jayuya están en buen estado, el municipio continua luchando para llevar, a su estado original, los últimos tres puntos importantes de la Revuelta Nacionalista, para que no queden escondidos detrás de las tiendas y negocios. Jayuya se mantiene vivo y prosperando, pero siempre deseoso de mantener el legado de su historia nacional.


Lee más sobre Jayuya en la sección de artículos.


PRACTICAS DE TURISMO CONSCIENTE:

1. Promover la economía local al elegir hospederías, restaurantes y negocios locales.

2. Aprender sobre la relevancia de la historia de Jayuya y nuestros antepasados, los taínos.

3. Conocer el proceso del café y la importancia cultural de este tipo de agricultura.

 4. Disfrutar de los diferentes lugares y no dejar nada de basura.


LUGARES DE INTERÉS:

Bosque Toro Negro

Casa Canales

Cerro Punta

Chimenea Central Santa Bárbara

La Piedra Escrita

Los Tres Picachos

Monumento a Nemesio Canales

Monumento al Cacique Hayuya

Museo El Cemí

Sol de Jayuya

Tumba del Indio


GASTRONOMÍA:

Café Nativo

El Roble

Hacienda San Pedro

La Casita Restaurant

La Casona

La Ceiba

Paliques Café

Taínos Bar & Grill


HOSPEDERÍAS:

Hacienda Gripiñas